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PERSPECTIVAS: Estados Unidos, un trimestre sin malas sorpresas... ¿Y después?

Análisis y perspectivas de la economía estadounidense a cargo de  Fabrizio Quirighetti, macroeconomista de Banque Syz & Co.

External Writer 09/08/2012
Se dobla pero no se rompe. A pesar de una pérdida de velocidad muy real durante las últimas semanas, la economía americana ha seguido creciendo en el último trimestre. Con un aumento del PIB del 1,5% anual, mantiene la frágil dinámica de crecimiento que la caracteriza desde 2010. Es decir, un ritmo inferior a su potencial y a la tendencia a largo plazo, pero aún así positivo, contrariamente a lo que se observa en Europa desde finales del año pasado. El diferencial de crecimiento entre Estados Unidos y Europa, que viene ahondándose desde el verano de 2011, ilustra con elocuencia el impacto de la política presupuestaria en la actividad: del otro lado del Atlántico, una política acomodaticia todavía y apoyada activamente por la política monetaria, mantiene el crecimiento en terreno positivo, mientras que en Europa, la combinación de un endurecimiento generalizado de las políticas presupuestarias y de una menor determinación del BCE que la de la Fed hunden a la zona euro en recesión.

Sin embargo, hay que guardarse del exceso de optimismo respecto a la superioridad del crecimiento americano, habida cuenta tanto de la reciente pérdida de impulso del crecimiento, como del horizonte de la política económica a medio plazo. En efecto, la ventaja que podía sacar Estados Unidos de una política presupuestaria muy acomodaticia todavía disminuirá en 2013, con el comienzo anunciado de la reducción del déficit público. Es el famoso “acantilado fiscal”, es decir la expiración el 31 de diciembre de 2012 de numerosas medidas de apoyo a la actividad, que, si no se prorrogan, lastrará la actividad el año que viene. La mera perspectiva de un comienzo de normalización en el frente del gasto público podría afectar al comportamiento de los hogares y de las empresas durante el segundo semestre de 2012.

En cualquier caso, el bajón reciente de los indicadores económicos de Estados Unidos pone de manifiesto el riesgo de que el crecimiento pierda gas a medida que se acerque ese vencimiento fiscal, volviéndose todavía más vulnerable. Tanto el consumo de los hogares como la inversión de las empresas se han estancado con respecto a los trimestres anteriores. 

Desde luego, la continuación de la recuperación de la actividad en la construcción y la vivienda sigue siendo un motivo de satisfacción que sostiene marginalmente la actividad, y también la confianza de los hogares. Sin embargo, actualmente su peso es mucho menor que hace cinco años, y el sector aún está sanando las heridas causadas por el estallido de la burbuja.

La deceleración de la dinámica de crecimiento en Estados Unidos de los últimos meses es indiscutible, y hace que resulte aún más preocupante la perspectiva de una política monetaria menos estimulante en 2013. Como tantas veces, las miradas se vuelven nuevamente hacia la Fed para que flexibilice aún más su política monetaria y “ayude” a la economía americana a atravesar este peligroso periodo de transición. Ben Bernanke y sus pares se reúnen a final de agosto con ocasión del simposio anual de Jackson Hole, y luego los días 12 y 13 de septiembre. Son otras tantas ocasiones de emitir mensajes tranquilizadores y de anunciar un posible nuevo programa de flexibilización cuantitativa antes de las elecciones presidenciales, lo cual quizás incite a la Fed a cierta contención en sus reuniones de final de octubre y mediados de diciembre.

Fabrizio Quirighetti, macroeconomista de Banque Syz & Co.

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