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Un dólar fuerte, malo para los dividendos USA

La apreciación del dólar obligará a las empresas estadounidenses globales a reducir su dividendo 

Marco Caprotti 13/02/2015

Mientras Estados Unidos celebra el fortalecimiento de su economía, algunos no son optimistas. En particular, los accionistas de las empresas estadounidenses, acostumbrados a generosos dividendos, están preocupados ya que con el fortalecimiento de la divisa estadounidense verán probablemente reducirse el dividendo.

¿Un círculo virtuoso, o vicioso?

La fortaleza del dólar es un resultado directo de la mejora del PIB de Estados Unidos (alrededor del 2%) y el debilitamiento de otros factores coyunturales. “En una situación en la que los países en desarrollo se están ralentizando y Europa sigue estando al borde de una recesión deflacionaria, no es de extrañar que los inversores traten de mover su dinero donde ven las mejores situaciones económicas. El mejor lugar en este momento es Estados Unidos”, dice Josh Peters, analista de Morningstar. El mismo razonamiento se aplica a los bonos.  Con el bund alemán ofreciendo una rentabilidad negativa a diez años, el rendimiento del 2% del bono americano se vuelve muy interesante.

Todo esto atrae capital a los Estados Unidos, lo que lleva a los inversores extranjeros a cambiar su divisa a dólares para invertir en la economía estadounidense y a dar un nuevo impulso al dólar. “Lo malo de esta situación es que no es muy favorable para aquellos que han invertido en grandes empresas estadounidenses que realizan la mayor parte de sus ingresos en el extranjero y que verán sus beneficios reducirse una vez se conviertan a la divisa estadounidense. Para tratar de mantener los balances ajustados muchas de estas empresas se verán obligadas a limitar el dividendo”. El ejemplo más llamativo en este sentido es Philip Morris, que obtiene prácticamente la totalidad de sus ganancias fuera de las fronteras de EEUU.

Las decisiones operativas

Desde el punto de vista operativo, el tema es complicado. A primera vista se podría decir que la mejor solución consiste en rotar las carteras que están centradas en dividendos, comprando acciones de empresas que operan principalmente en los EEUU. “Esta solución se enfrenta a la realidad de las valoraciones que, en muchos casos, son demasiado altas”, dice Peters. “Algunas oportunidades están en el segmento de los servicios públicos que se enfrentan a dificultades y, por lo tanto, ofrecen la oportunidad de comprar en momentos de debilidad”. Es, sin embargo, un segmento que va a sufrir cuando suban los tipos de interés. En general, al menos para los Estados Unidos, sería mejor dejar a un lado las consideraciones relacionadas con dividendos y centrarse en las valoraciones, buscando aquéllos precios que podrían satisfacer al inversor dentro de cuatro o cinco años.

 

Sobre el Autor

Marco Caprotti

Marco Caprotti  è Giornalista di Morningstar in Italia.